Renovarse, Reinventarse …
El cambio no es cuestión de erudición sino de motivación. De enamorarse, tener fe, esperanza, de aceptación del dolor, de determinación y compromiso, de enfocarnos en lo que queremos, de humildad, de ser valientes, de persistir, de paciencia y de buscar apoyo.
De corazón, de creencias, de potencial , de altruismo; el Dr. Puig cita a San Francisco de Asis:
“Me busqué a mí mismo, y no me encontré
Busqué a Dios, y se me escondió.
Busqué a mi prójimo y encontré a los tres”
En su libro : “Reinventarse … Tu Segunda Oportunidad”, el Dr. Mario Alonso Puig nos ofrece un mapa con el que conocernos mejor a nosotros mismos y en el cual - poco a poco – nos va desvelando el secreto de cómo las personas creamos los ojos a través de los cuales observamos y percibimos el mundo. Son estos ojos los que tantas veces hacen que nos enfoquemos en las culpas del pasado y no en las posibilidades del futuro. El futuro que este libro nos permitirá afrontar con una nueva mirada.
Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando. Por lo tanto, una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos, alteramos físicamente nuestro cerebro. Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste, persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.
Aunque en su momento se pensó que era metafórica, ahora sabemos cuán acertado estaba Santiago Ramón y Cajal (Premio Nobel de Literatura 1906) cuando dijo la siguiente frase: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
Si nos trasladamos al mundo animal, podríamos encontrar muchos ejemplos dignos a seguir… el águila es uno de ellos
RENOVARSE COMO EL AGUILA …
El águila es el ave de mayor longevidad de su especie, llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, deberá tomar una seria y difícil decisión, porque a los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles, sin conseguir tomar a sus presas de las cuales se alimenta.
Su pico, largo y puntiagudo se curva, apuntando contra el pecho, Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas, por lo que el Volar se le hace ya tan difícil!!!
Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: “morir” o “enfrentar un doloroso proceso de renovación”, que durará 150 días.
Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar, después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear con su pico en la pared hasta conseguir arrancar el pico.
Después de arrancarlo, esperará el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una, sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Sabe que tiene que hacerlo… que en las nuevas alturas su plumaje no soportaría su peso . Los recuerdos dolorosos, las frustraciones hacen mella en su peso… El águila sabe que debe arrancarlos
Duele !!! Claro que le duele deshacerse de aquel pasado con el cual ha vivido durante tantos años. Ya se habia hecho parte de su vida. Duele desprenderse de ese pasado… es lo único que conoció… es con lo único que vivió durante tanto tiempo.
Dejar ir a esa persona, dejar aquellos sueños que no se cumplieron, dejar ir el dolor que aunque te iba matando por dentro, no sabias como dejarlo ir.
El aguila sigue arrancando sus plumas… duele, se desangra… pero sabe que su vida será renovada, sabe que sin ese proceso no podrá volar y morirá
Después de cinco meses en este doloroso proceso, sale para el famoso vuelo de renovación y para vivir 30 años mas.
Atras dejó su dolor, dejó aquel pasado que mermaba sus fuerzas. Ahora luce un pico imponente, unas garras para perseguir sus sueños y unas plumas majestuosas que la llevarán a volar aun en contra de la corriente. Podrá volar mas alto!
En nuestra vida, muchas veces también nosotros tenemos que comenzar un proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria. Debemos desprendernos de costumbres, y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae. Dolerá, pero los resultados serán majestuosos !

















